miércoles, 14 de octubre de 2009

19 de octubre Día Mundial contra el cancer de mama

La desamada


La desamada es una mujer, soltera, que todavía sostiene ese exotismo típico de quienes se proclaman la oveja negra de la familia, como si se colgaran una medalla en el pecho.

Sensual y atractiva, un poco hippie, intelectual perezoza, irresponsable por desidia, a veces garronera y artesana amateur, la desamada no encuentra un rumbo en su vida.

Con meticulosidad infalible, la desamada no termina nada de lo que empieza. Su currículum abriga los trabajos más diversos: animadora de fiestas infantiles —con traje de payaso y grabador—, recepcionista de un teatro, camarera en un bar del micro centro, profesora particular de inglés. Incluso hizo una publicidad de telefonía celular con la que ganó unos cuantos pesos e incursionó en el cine de autor de la mano de un grupo de estudiantes que le ofrecieron el protagónico de su cortometraje más importante (ocho minutos sin diálogos y en video), y tuvo una banda de Calipso pop durante cinco años.

A pesar de que es linda, la desamada siempre está enfrascada en relaciones complicadas con extranjeros que están de paso, compañeros de trabajo y hombres casados con los que no puede armar nada en serio. Llama fácilmente la atención por su desparpajo y su aire aventurero. Usa ropa holgada, un poco playera, con un dejo hindú y collares de cuentas. Jamás elige nada de oro o con brillantes ni demasiado cosmopolita. A veces también se hace su propio vestuario comprando en ferias americanas prendas que a veces tienen onda y a veces tienen onda de linyera, y se corta el pelo o se teje sus sweaters ella misma con modesta destreza y buen gusto.

Su departamento es viejo, cálido y está atiborrado de recuerdos, manualidades y artesanías, aunque, por falta de fondos, está bastante venido a menos. Hace años que no le cierra el horno o no tiene agua caliente, y aunque muchas veces tuvo oportunidad de ponerlo en condiciones, siempre prefirió gastar el dinero en un concierto, un vestido, o bien dilapidarlo lentamente en una cervecita nocturna para beber en el balcón.

Tiene un psicólogo medio chanta, que la atiende en la cocina, le ceba mate mientras la atiende, que jamás se llama licenciado Goldstein, sino Willy, La negra o Memé. Le gusta el I-Ching, leer el tarot, las runas pero también lee a Lacan. A veces medita u organiza encuentros de alguna disciplina rara vinculada con la expresión corporal y la filosofía oriental y cree mucho en la buena onda, la vibración y la energía que le transmite la gente.

Tiene dos variantes muy marcadas: la brasilera y la folklorista. La primera, previsiblemente adora ir a Brasil a emborracharse con caipirinha en la playa y hacerse masajes con desconocidos, estudia capoeira y escucha bossa nova, sueña con irse a vivir a Bahía con un novio que toque el bongó. La segunda, en cambio, visita peñas y canta zambas con su guitarra, adora la comida regional, la ecología, los vegetales orgánicos, los tapices de telar, el mate con yuyos, la cultura indígena en cualquiera de sus formas y vacacionar en alguna playa poco conocida.

Pero a pesar de las diferencias, las dos son la misma persona. Un mujer desparramada, una promesa incumplida, un alma a la deriva, una voluntad que no encuentra el centro.

miércoles, 15 de julio de 2009

La libertad, existe?

"Todos creen a priori en que son perfectamente libres, aún en sus acciones individuales, y piensan que a cada instante pueden comenzar otro capítulo de su vida.... Pero a posteriori, por la experiencia, se dan cuenta —a su asombro— que no son libres, sino sujetos a la necesidad, su conducta no cambia a pesar de todas las resoluciones y reflexiones que puedan llegar a tener, desde el principio de sus vidas al final de ellas, deben soportar el mismo carácter...” Arthur Schopenhauer.


Dicen que todos nacemos libres e iguales, dotados de razón y consciencia para hacer buen uso de esta libertad.

Pero luego, con el paso del tiempo, con las experiencias (nuestras y ajenas) que vamos tomando, nos damos cuenta que estamos rodeados de normas, reglas o pautas, que nos rigen y dicen que debemos o no debemos hacer.

Luego, pensando mejor, percibimos la contradicción del asunto... Al final, está en nosotros decidir que las seguimos o no, elegir cuales hemos de adoptar y cuales rechazar, dándole un nuevo giro a la palabra libertad, libre albedrío.

Cuál es el alcance de la libertad, del modo que la conocemos? Nuestro mundo mismo no es libre, podemos serlo nosotros?

El mundo de la naturaleza es el mundo de la necesidad, pues está regido por la ley de la casualidad, mediante la cual, a toda causa corresponde un efecto. Sin embargo, el mundo de la cultura es el mundo de la libertad, porque dicho mundo es creado por acciones humanas que son realizadas por el hombre no casualmente, sino obedeciendo a un principio. Una piedra debe caer necesariamente, obedeciendo a las leyes de la gravedad; un hombre puede o no realizar un acto, aceptando las consecuencias de sua cción u omisión.

La libertad absoluta no existe en el mundo natural, puesto que hasta los cuerpos en el espacio se hallan sometidos a las luyes de la gravedad universal o a las del campo unificado.

En el mundo de la cultura tampoco existe, ya que ella debe detenerse ante la esfera de la libertad de los otros hombres con los cuales convivimos.

De ahi que la libertad se convierte en una entidad relativa, que podría definirse como "la no sujeción a algo".

Ese algo cada uno lo determina..sujeción a algo material, sujeción a personas, situaciones, relaciones...la lista es infinita.

La libertad está en poder desprendernos de esas dependencias, establecer nuesta vivencia sin la necesidad en nuestra vida a cuestiones o situaciones que creemos imprescindibles.




lunes, 15 de junio de 2009

Programación



Hasta que punto nuestro subconsciente dirige nuestra vida? Hasta dónde influyen las ideas, temores, creencias o costumbres que nos fueron inculcadas, en nuestro presente? Somos lo que queremos ser? O somos lo que nos han hecho ser?

Crecimos creiados y regidos por leyes, costumbres e ideas ya establecidas; están ahi desde hace tiempo, y otras personas las han ido adaptando hasta llegar a ser lo que hemos recibido.

Al formar nuestro carácter y personalidad, lo hacemos basados en las experiencias que vamos tomando, de las situaciones en las cuales nos encontramos, y también a partir de las personas con las cuales nos relacionamos a lo largo de nuestra vida.

Pero también somos mucho de lo que nos han enseñado; mucho de lo que creemos es lo que se han ha repetido por varios años, la mayoría de nuestros miedos y tabúes tienen su origen en nuestra infancia, en nuestros primeros recuerdos y primeros sermones.

Pero hasta qué punto esto nos hace ser quienes somos ahora? Somos quienes queremos ser, quienes quisimos haber sido? O somos lo que nos han inculcado, aquello que nos han enseñado a ser o querer ser?

Estudiamos la carrera que siempre quisimos? Estamos satisfechos con la vida que llevamos? Las decisiones importantes las tomamos teniendo en cuenta todo lo que tenemos por sabido? Nos atrevemos a tomar riesgos que pensamos demasiado extremos?

Nuestra vida, nuestro carácter y nuestra personalidad la vamos formando cada día. Pero resulta casi imposible divorciarnos de todo cuanto hemos aprendido.

Nos queda solo intentar que todo lo que venimos arrastrando no nos fruste o nos limite para alcanzar nuestros objetivos, o simplemente, aceptar nuevos desafíos.

jueves, 4 de junio de 2009

El dolor es inevitable, el sufrimiento es...¿opcional?





Así lo afirman los grandes sabios y filósofos. El dolor es inherente a la naturaleza humana, lo tenemos programado, junto con los demás caracteres que nos tornan tan imperfectos.

Nos duele amar, nos duele crecer, nos duele saber que hay cosas que están fuera de nuestro alcance, así como también duele no saber, o saber demasiado.

Entonces, el cuestionamiento que nos queda siempre es: si tenemos el panorama tan claro así, porque perpetuamos nuestro dolor, convirtiéndolo en sufrimiento?.

La ventaja de haber nacido en este tiempo es que ya nacimos con las preguntas hechas, que llevan intentando ser respondidas siglos. A veces encontramos nuestra propia respuesta para determinados asuntos de nuestra vida, o talvez solo para una situación particular.

Pero la respuesta del sufrimiento queda flotando siempre. Los siglos que lleva este mundo no han sido suficientes para respondernos el porqué de nuestro masoquismo (o talvez no lo sea, total, no sabemos).

Cómo hacemos para sacarnos de encima todo lo que nos hace mal, cómo hacemos para diferenciar lo que está en nuestras manos de las que no lo están?. Cómo hacemos nuestro exorcismo espiritual?. Esa purga tan vendida como comentada, pero que aún no sabemos como llevar a la práctica.

martes, 2 de junio de 2009

Respuesta (?)


El desapego no es un alejamiento frío, hóstil; no es una aceptación resignada y desesperante de todo quello que la vida y la gente nos tire en el camino; no es una manera robótica de ir por la vida, absortos y totalmente indiferentes: no es una situación de inocente dicha infantil ni un desentendimiento hacia lo que son nuestras verdaderas responsabilidades sobre nosotros mismos y hacia los demás.

El desapego se basa en la noción de que cada persona es responsable de si misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponden solucionar, y que preocuparnos no nos sirve de nada.

Si la gente se ha fabricado desastres a si misma, le permitirmos enfrentar las consecuencias. Le permitimos ser como es en realidad. Le damos la libertad de ser responsable y de madurar.

Y nos damos a nosotros mismos la misma libertad. Vivimos nuestra vida al máximo de nuestra capacidad. Luchamos para discernir qué es lo que podemos cambiar y qué es lo que no podemos cambiar.

Luego dejamos de tratar de solucionar o cambiar aquello que no podemos.

El desapego implica "vivir el momento presente", vivir en el aquí y en el ahora. Permitir que en la vida las cosas se den por sí solas en lugar de forzarlas y tratar de controlarlas. Renunciar a los remordimientos por el pasado y a los miedos por el futuro.

Nos liberamos de nuestros pesares y preocupaciones y nos damos a nosotros mismos la libertad para disfrutar de la vida a pesar de nuestros problemas no resueltos.

Lo que somos es lo que hemos sido; lo que seremos es lo que hacemos ahora.

viernes, 29 de mayo de 2009

Cerrando círculos


Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste ya a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú... Suelta el resentimiento. El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentalmente, envenenarte y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.


Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.


Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.


Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!


Paulo Coelho.


jueves, 28 de mayo de 2009

Desapego


Buda dijo: "el mundo está lleno de sufrimientos; la raiz del sufrimiento es el apego; la supresión del sufrimiento es la eliminación del apego".

El desapego podría definirse como una "falta de sed" El ánimo de una persona con sed es intranquilo, desesperado, a diferencia de una persona que no la tiene. Ahora si miramos a nuestro mundo alrededor, la infelicidad que hay en torno y dentro de nosotros. Qué la causa? La situación económica, las guerras, el desempleo, la soledad..

Si miramos bien, veremos que no es nada de esto, porque si se solucionaran aparecerían otros temas que seguirían causando la infelicidad. Entonces qué es?

Esa infelicidad la llevamos con nosotros donde vamos. Está en nosootros y no podemos escapar de ella. Es nuestra programación, nuestra computadora cerebral, son nuestras creencias; esas que nos parecen tan lógicas que ni sabemos que nos esclavizan y tiranizan.

Nuestra mente no deja de producir infelicidad. Si lo analizamos, veremos que hay una sola cosa que la causa. el deseo-apego.

Y qué es el apego?
Es un estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona determinada, originado por la creencia de que sin esa cosa o persona, no es posible ser feliz.

Nuestra mente está programada para decirnos a cada momento que sin tal o cual cosa no podemos ser felices.

Todas las cosas a las que nos apegamos, y sin las que estamos convencidos no podemos ser felices, son simplemente nuestros motivos de angustia.

El apego es un estado emocional que tiene dos puntas: una positiva y otra negativa. la positiva es el estado de placer y la emoción que sentimos cuando logramos aquello a lo que estamos apegados. La negativa es la sensación de amenaza y la tensión que lo acompañan, lo que nos hace vulnerables al desorden emocional y amenaza constantemente con hacer añicos nuestra paz.
Si no se consigue el objeto del apego, origina infelicidad; y si se lo consigue solo produce un instante de placer seguido de la preocupación y el temor a perderlo. Podemos ganar la batalla contra los apegos?

sábado, 28 de febrero de 2009

Dukkha


Porqué estamos insatisfechos? Qué genera ese descontento? Cuál es el límite a partir del cual el deseo se convierte en sufrimiento?

La primera gran verdad dice: Todo es sufrimiento, nada es felicidad completa, el sufrimiento está siempre presente.

Por qué la felicidad nos es tan esquiva? Por qué no podemos simplemente dejar de sufrir?

Sufrimos en el momento del nacimiento, sufrimos al crecer, sufrimos porque no tenemos, y sufrimos porque tenemos de más.

Dicen que sufrimos porque nos apegamos al deseo, y la ignorancia de que este apego a la existencia es lo que nos lleva al sufrimiento.

Entonces, si ya sabemos que es lo que nos causa el sufrimiento, por qué no somos completamente felices? Esta pregunta solo nos lleva a encontrar que la verdadera falicidad la encontramos en el vacio, la sabiduria de la vacuidad, la realidad última, que es el corazón del Dharma.

Entonces, si ya sabemos porque sufrimos, qué es lo que nos hace sufrir y también sabemos que es lo que nos hará dejar de sufrir, nos que da la pregunta: Cómo lo vamos a hacer?

Y ahi nos damos cuenta que muchas veces elegimos sufrir..Transitamos por la vida deseando cosas que no tenemos, haciendo planes que tal vez nunca materializemos, enamorandonos de personas con las que nunca podremos estar..

Si tenemos la respuesta a estas preguntas, entonces por qué seguimos como estamos? Elegimos el sufrimiento al final de cuentas?