skip to main |
skip to sidebar
Hasta que punto nuestro subconsciente dirige nuestra vida? Hasta dónde influyen las ideas, temores, creencias o costumbres que nos fueron inculcadas, en nuestro presente? Somos lo que queremos ser? O somos lo que nos han hecho ser?
Crecimos creiados y regidos por leyes, costumbres e ideas ya establecidas; están ahi desde hace tiempo, y otras personas las han ido adaptando hasta llegar a ser lo que hemos recibido.
Al formar nuestro carácter y personalidad, lo hacemos basados en las experiencias que vamos tomando, de las situaciones en las cuales nos encontramos, y también a partir de las personas con las cuales nos relacionamos a lo largo de nuestra vida.
Pero también somos mucho de lo que nos han enseñado; mucho de lo que creemos es lo que se han ha repetido por varios años, la mayoría de nuestros miedos y tabúes tienen su origen en nuestra infancia, en nuestros primeros recuerdos y primeros sermones.
Pero hasta qué punto esto nos hace ser quienes somos ahora? Somos quienes queremos ser, quienes quisimos haber sido? O somos lo que nos han inculcado, aquello que nos han enseñado a ser o querer ser?
Estudiamos la carrera que siempre quisimos? Estamos satisfechos con la vida que llevamos? Las decisiones importantes las tomamos teniendo en cuenta todo lo que tenemos por sabido? Nos atrevemos a tomar riesgos que pensamos demasiado extremos?
Nuestra vida, nuestro carácter y nuestra personalidad la vamos formando cada día. Pero resulta casi imposible divorciarnos de todo cuanto hemos aprendido.
Nos queda solo intentar que todo lo que venimos arrastrando no nos fruste o nos limite para alcanzar nuestros objetivos, o simplemente, aceptar nuevos desafíos.
Así lo afirman los grandes sabios y filósofos. El dolor es inherente a la naturaleza humana, lo tenemos programado, junto con los demás caracteres que nos tornan tan imperfectos.Nos duele amar, nos duele crecer, nos duele saber que hay cosas que están fuera de nuestro alcance, así como también duele no saber, o saber demasiado.Entonces, el cuestionamiento que nos queda siempre es: si tenemos el panorama tan claro así, porque perpetuamos nuestro dolor, convirtiéndolo en sufrimiento?.La ventaja de haber nacido en este tiempo es que ya nacimos con las preguntas hechas, que llevan intentando ser respondidas siglos. A veces encontramos nuestra propia respuesta para determinados asuntos de nuestra vida, o talvez solo para una situación particular.Pero la respuesta del sufrimiento queda flotando siempre. Los siglos que lleva este mundo no han sido suficientes para respondernos el porqué de nuestro masoquismo (o talvez no lo sea, total, no sabemos).Cómo hacemos para sacarnos de encima todo lo que nos hace mal, cómo hacemos para diferenciar lo que está en nuestras manos de las que no lo están?. Cómo hacemos nuestro exorcismo espiritual?. Esa purga tan vendida como comentada, pero que aún no sabemos como llevar a la práctica.
El desapego no es un alejamiento frío, hóstil; no es una aceptación resignada y desesperante de todo quello que la vida y la gente nos tire en el camino; no es una manera robótica de ir por la vida, absortos y totalmente indiferentes: no es una situación de inocente dicha infantil ni un desentendimiento hacia lo que son nuestras verdaderas responsabilidades sobre nosotros mismos y hacia los demás.
El desapego se basa en la noción de que cada persona es responsable de si misma, en que no podemos resolver problemas que no nos corresponden solucionar, y que preocuparnos no nos sirve de nada.
Si la gente se ha fabricado desastres a si misma, le permitirmos enfrentar las consecuencias. Le permitimos ser como es en realidad. Le damos la libertad de ser responsable y de madurar.
Y nos damos a nosotros mismos la misma libertad. Vivimos nuestra vida al máximo de nuestra capacidad. Luchamos para discernir qué es lo que podemos cambiar y qué es lo que no podemos cambiar.
Luego dejamos de tratar de solucionar o cambiar aquello que no podemos.
El desapego implica "vivir el momento presente", vivir en el aquí y en el ahora. Permitir que en la vida las cosas se den por sí solas en lugar de forzarlas y tratar de controlarlas. Renunciar a los remordimientos por el pasado y a los miedos por el futuro.
Nos liberamos de nuestros pesares y preocupaciones y nos damos a nosotros mismos la libertad para disfrutar de la vida a pesar de nuestros problemas no resueltos.
Lo que somos es lo que hemos sido; lo que seremos es lo que hacemos ahora.