viernes, 29 de mayo de 2009

Cerrando círculos


Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste ya a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú... Suelta el resentimiento. El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentalmente, envenenarte y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.


Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.


Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.


Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!


Paulo Coelho.


jueves, 28 de mayo de 2009

Desapego


Buda dijo: "el mundo está lleno de sufrimientos; la raiz del sufrimiento es el apego; la supresión del sufrimiento es la eliminación del apego".

El desapego podría definirse como una "falta de sed" El ánimo de una persona con sed es intranquilo, desesperado, a diferencia de una persona que no la tiene. Ahora si miramos a nuestro mundo alrededor, la infelicidad que hay en torno y dentro de nosotros. Qué la causa? La situación económica, las guerras, el desempleo, la soledad..

Si miramos bien, veremos que no es nada de esto, porque si se solucionaran aparecerían otros temas que seguirían causando la infelicidad. Entonces qué es?

Esa infelicidad la llevamos con nosotros donde vamos. Está en nosootros y no podemos escapar de ella. Es nuestra programación, nuestra computadora cerebral, son nuestras creencias; esas que nos parecen tan lógicas que ni sabemos que nos esclavizan y tiranizan.

Nuestra mente no deja de producir infelicidad. Si lo analizamos, veremos que hay una sola cosa que la causa. el deseo-apego.

Y qué es el apego?
Es un estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona determinada, originado por la creencia de que sin esa cosa o persona, no es posible ser feliz.

Nuestra mente está programada para decirnos a cada momento que sin tal o cual cosa no podemos ser felices.

Todas las cosas a las que nos apegamos, y sin las que estamos convencidos no podemos ser felices, son simplemente nuestros motivos de angustia.

El apego es un estado emocional que tiene dos puntas: una positiva y otra negativa. la positiva es el estado de placer y la emoción que sentimos cuando logramos aquello a lo que estamos apegados. La negativa es la sensación de amenaza y la tensión que lo acompañan, lo que nos hace vulnerables al desorden emocional y amenaza constantemente con hacer añicos nuestra paz.
Si no se consigue el objeto del apego, origina infelicidad; y si se lo consigue solo produce un instante de placer seguido de la preocupación y el temor a perderlo. Podemos ganar la batalla contra los apegos?